miércoles, 15 de mayo de 2013

¡Cónfía siempre en Dios!

Salmos 62:1-2, 5, 7-12

Sólo Dios me da tranquilidad, sólo él puede salvarme; sólo él me da su protección, ¡jamás seré derrotado!   Sólo Dios me da tranquilidad; sólo él me da confianza.   Dios es mi salvador; Dios es mi motivo de orgullo; me protege y me llena de fuerza. ¡Dios es mi refugio!   Pueblo mío, ¡confía siempre en Dios! Cuando vayas a su templo, cuéntale todos tus problemas. ¡Dios es nuestro refugio!   No hay un solo hombre que valga más que un suspiro; todos son pura ilusión. Si los pesaran en una balanza, ¡ni juntos pesarían gran cosa!   No pongan su confianza en el dinero mal ganado; no se hagan ilusiones con el fruto de sus robos. ¡No vivan sólo para hacerse ricos!   Dios ha dicho muchas veces: «Soy un Dios poderoso,   pero también, un Dios de amor.» Dios mío, tú nos das a cada uno lo que merecen nuestros hechos.

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