jueves, 17 de abril de 2014

HAZ QUE LAS COSAS SUCEDAN

Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.
—Salmos 90:12

Hasta que decidas revertir el perpetuo ciclo de desorden, seguirás experimentando ciclos de fracaso y derrota. Este principio está ilustrado por la ley de la entropía: la tendencia de la energía a disiparse y pasar de un estado de orden a uno de desorden. La entropía puede ser definida como una dispersión de energía. A menos que aproveches intencionalmente el tiempo y la energía, a menos que la ordenes con la autoridad que se te ha dado, tu vida se diluirá en un estado de caos, y nunca podrás experimentar la vida con sentido y fecundidad que Dios ha planeado para ti. No dejes que las cosas simplemente sucedan; haz que sucedan.

Tomo autoridad sobre mi vida y sobre mi día. No experimentaré más ciclos de derrota. No vagaré sin propósito por la vida. Alineo mis palabras y mi voluntad con tu Palabra. Medito en ella y le permito que renueve mi mente; por lo tanto, doy pasos seguros sobre un fundamento sólido de verdad. Camino con éxito y prosperidad. Tengo una unción nueva. No más frustración. No más derrota. No más desesperanza ni desesperación. Gracias, Padre, por hacer algo nuevo en mí. En el nombre de Jesús, amén.

Dios hará su propósito en Ti.

"El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya. Filipenses 3:21"

Muchas veces, cuando nos vemos atormentados por el dolor e incapaces de pensar u orar, sentimos hasta qué punto nuestro cuerpo es «el cuerpo de nuestra bajeza». Y cuando somos tentados por las pasiones de la carne, no encontramos exagerada la palabra bajeza. Nuestro cuerpo nos humilla, y tal vez sea el mejor servicio que nos hace. ¡Ojalá fuéramos lo suficientemente humildes, ya que nuestros cuerpos nos acercan más a los animales y al polvo de la tierra! Empero nuestro Salvador, el Señor Jesús, modificará este estado de cosas. Nuestros cuerpos serán transformados a la semejanza de su cuerpo de gloria. Esto se realizará en todos aquellos que creen en Jesús. Sus almas han sido transformadas por la fe, y sus cuerpos experimentarán una tal renovación que quedarán adaptados a sus espíritus regenerados. Cuándo acontecerá esta transformación, no es posible asegurarlo; pero esta sola esperanza puede alentarnos para soportar las pruebas de hoy y los males de nuestra carne. Dentro de poco tiempo seremos como Jesús es ahora. Ya no habrá más cabezas doloridas, ni miembros hinchados, ni ojos entristecidos, ni corazones desmayados. El anciano dejará de ser un retablo de miserias, y el enfermo un cuerpo de agonía. «Semejante al cuerpo de su gloria». Aun nuestra carne descansará en la esperanza de la resurrección.

sábado, 5 de abril de 2014

ACTIVA TU BENDICIÓN

Cuando ores, él te escuchará, y tú le cumplirás tus votos. Tendrás éxito en todo lo que emprendas, y en tus caminos brillará la luz.
—Job 22:27–28

Así como Dios declara algo, espera que tú, como rey y sacerdote, hagas lo mismo. Otra manera de decirlo es que sus bendiciones se activan con tu voz. "Decir tu oración" significa "construir". Vas a construir tus oraciones. Vas a decretar el deseo que Dios ha puesto en tu corazón.
Tú deseas buenas cosas para mí, y alineo mis palabras con los buenos planes que tienes para mi vida. Decreto y declaro que mi día cooperará totalmente con tu voluntad. Tengo un nuevo entusiasmo para servirte en santidad y justicia, y mi nombre está asociado con integridad y sabiduría. Camino en salud divina, y como lo mejor de la tierra. Ningún arma forjada contra mí prosperará. Que cada espíritu maligno que busque frustrar mi día y mi misión sea frustrado. En el nombre de Jesús, amén.

martes, 1 de octubre de 2013

BANCO DE LA FE

“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Juan 12:32.

Vamos, obreros, cobren ánimo. Ustedes temen no poder atraer a una congregación. Intenten la predicación de un Salvador crucificado, resucitado y ascendido; pues esta es la mayor “fuerza de atracción” que haya sido jamás manifestada entre los hombres. ¿Qué los atrajo a Cristo sino Cristo? ¿Qué los atrae a Él ahora sino Su propia bendita persona? Si ustedes han sido atraídos a la religión por cualquier otra cosa, pronto serán atraídos lejos de ella; pero Jesús los ha retenido, y los retendrá hasta el fin. ¿Por qué, entonces, dudar de Su poder de atraer a otros? Vayan con el nombre de Jesús a aquellos que han sido tercos hasta este momento, y vean si no los atrae. Ningún tipo de hombre está más allá de este poder de atracción. Viejos y jóvenes, ricos y pobres, ignorantes y letrados, depravados o afectuosos, todos los hombres habrán de sentir la fuerza de atracción. Jesús es el único imán. No pensemos en ningún otro. La música no atraerá a Jesús, ni tampoco la elocuencia, la lógica, las ceremonias o el ruido. El propio Jesús ha de atraer a los hombres a Sí mismo; y Jesús es el indicado para la obra en cada caso. No permitan ser tentados por la charlatanería del día; mas como obreros del Señor trabajen a Su manera, y atraigan con las propias cuerdas del Señor. Atraigan hacia Cristo, y atraigan por Cristo, pues entonces Cristo atraerá por medio de ustedes.

HAY SANIDAD A DISPOSICIÓN DE TODOS

Colosenses 2:12-13; Marcos 16:17

Hijos míos no tienes por qué estar enfermos. Mi Hijo ha arrebatado la victoria al enemigo sobre la muerte y la enfermedad mediante su resurrección de la muerte. Te ha dado vida juntamente con Él, y ha perdonado todos tus pecados y sanado todas tus enfermedades. Mi Espíritu Santo ha llenado tu vida de poder milagroso, y en mi nombre tienes autoridad para echar fuera demonios, hablar en otras lenguas e imponer manos sobre los enfermos para que sanen. Yo he establecido mi Reino en la tierra, y en mi presencia y mi gloria ningún pecado ni enfermedad pueden coexistir. Establece mi Reino en tu corazón y tu vida, y camina en sanidad y victoria.

DECLARACIÓN EN ORACIÓN

Padre, gracias porque mediante tu Hijo me has dado victoria sobre la muerte y la enfermedad. Gracias por darme vida con Cristo. Mediante su don en la cruz, Él ha perdonado todos mis pecados y ha sanado todas mis enfermedades. Lléname de tu Espíritu Santo y del poder y la autoridad para echar fuera demonios, hablar en otras lenguas e imponer mis manos a los enfermos para que sanen.

jueves, 26 de septiembre de 2013

TE LLEVARÉ A UNA TIERRA DE LECHE Y MIEL

Deuteronomio 11

Al igual que liberé a los hijos de Israel de la mano de los egipcios y los saqué de aquella tierra a una tierra de leche y miel, así te liberaré a ti. He oído tus clamores y he visto la opresión de tus enemigos. La tierra que te daré está llena de los montes y valles de abundancia que beben mi lluvia del cielo. Es una tierra en la que cuidaré de ti. Te daré la lluvia para tu tierra a su tiempo, la lluvia temprana y la lluvia tardía, para que reúnas tu grano, tu vino nuevo y tu aceite. Enviaré hierba a tus campos para tus ganados, para que comas y seas saciada. Cruza a la tierra que yo te doy; poséela y habita en ella.

DECLARACIÓN EN ORACIÓN

Llévame a una tierra que fluye leche y miel. Permíteme disfrutar de tu bendición como miel, y que la leche fluya en mi vida desde el monte de Sión. Llévame a una tierra llena de tu grano, el cual me hará crecer espiritualmente. Que reciba el vino nuevo de tu Espíritu y el aceite de tu unción en mi vida. Aliméntame con lo mejor del trigo, y sea satisfecha con la miel de la roca de tu salvación.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

TU TEMOR DEL SEÑOR SERÁ TU FUNDAMENTO

Salmos 115:11-14; 19:9-11; Proverbios 19:23; Isaías 33:6

Confía en mí, y yo seré tu ayuda y tu escudo. Teme mi nombre, y te bendeciré. Te daré aumento cada vez más, a ti y a tus hijos. Tu temor del Señor es puro y permanecerá para siempre. Mis mandamientos son fieles y todos justos. Son más preciosos que el oro, que mucho oro puro. Son más dulces que la miel del panal. Mediante ellos te daré advertencias para guiar tu vida, y en guardar mis palabras habrá gran recompensa. El temor del Señor te enseñará sabiduría y humildad, las cuales llegan con honra; conduce a la vida, y reposarás alegre, sin ser tocada por los problemas. Tu temor del Señor será el fundamento seguro para tus tiempos, una abundante provisión de salvación, y de sabiduría y conocimiento.

DECLARACIÓN EN ORACIÓN

Padre, temeré al Señor y obedeceré tu voz. Caminaré en tu luz y no en tinieblas. Pondré mi confianza solamente en ti. Mi temor de ti será una fortaleza segura para mí y un refugio para mis hijos. Es una fuente de vida y me alejará de los lazos de la muerte. Andaré en el camino de la justicia y por senderos de justicia y favor de ti.